martes, abril 21, 2009
Cuidar la vida (II)
Seguro que ya habéis visto el anuncio de la Coca-cola. Y esta tarde pensaba en ese abuelete de más de 100 años, y en la criatura apenas nacida. El anciano se dice suertudo, en primer lugar por haber nacido, como la pequeña. Y luego, por haber conocido a sus amigos, por poder abrazar a su mujer... La vida es lo más preciado que tenemos los hombres y nadie puede arrebatarla al no nacido, ni tampoco al vivo, aunque se caiga de viejo. La vida es un don tremendo del que no podemos disponer. Y en el futuro, dentro de no muchos años, se leerán con horror las estadísticas de quienes se atrevieron a disponer de ese don, y de quienes promovieron legislaciones que lo apoyaron -de las derechas y de las izquierdas-, y de cómo no se trabajó por la vida antes, dando soluciones a las madres sin medios o con miedos. Nunca nadie debió trabajar por la muerte. Sólo vale la pena trabajar por la vida.
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