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jueves, septiembre 03, 2009

Redes sociales: una oportunidad "peligrosa"


Leo en Aceprensa algunos fragmentos de un artículo de Elisabeth Bernstein en el Wall Street Journal en los que se refiere a las redes sociales como de una oportunidad (dice que ha reencotrado a algunos compañeros de infancia que de otro modo no hubiera vuelto a ver, etc.) que a la vez puede ser peligrosa: “si no tenemos cuidado, -dice- nuestras interacciones on line pueden dañar nuestras relaciones en la vida real”. “Estoy cansada de amigos que aseguran que están demasiado ocupados para llamar por teléfono, o incluso para escribir un e-mail aceptable, y sin embargo pasan horas en las redes sociales, colgando fotos de sus hijos o de sus fiestas, reenviando adivinanzas estúpidas, colocando dichos extravagantes y absurdos, o utilizando Twitter para comunicar sus últimas andanzas”. Cierto. Hay que preguntarse a menudo si somos la misma persona en el mundo online y en el offline (“De repente -sigue diciendo Bernstein-, cosas que uno nunca diría en voz alta parecen admisibles porque uno está sentado ante la pantalla del ordenador”). Y también, si hay cosas que podríamos mejor decirlas cara a cara en un café, por teléfono, por mail, por sms... otras cosas, podremos comunicarlas en las redes sociales, algunas en privado y otras en público. La comunicación es importante en la amistad, y no vale la pena perder ese bien por ser poco reflexivo en cómo comunicamos. Hay cosas en las que no es bueno tener prisa...

martes, julio 14, 2009

El trabajo, by Leopoldo Abadía


Ayer por la tarde me leí el libro de Leopoldo Abadía, la Crisis Ninja. Hacia el final del libro habla sobre el trabajo con tal entusiasmo que no me resisto a citar algunas partes (espero que los de CEDRO o los de la SGAE no me lo hagan pagar...):

"Los que tienen trabajo se dividen en dos categorías: a) Los que intentan trabajar mucho y hacerlo muy bien. b) Los que intentan no pegar ni sello, y además hacerlo muy mal. (...) Creo que hay que devolver al trabajo su prestigio. Hay países en los que el que trabaja mucho y bien es presentado a sus conciudadanos como alguien que debe ser respetado e imitado. En otros, con frecuencia, sucede lo contrario. (...) Hemos de vivir y debemos enseñar a vivir la ilusión por el trabajo y ayudar a entusiasmarnos con el trabajo. (...) la persona que se levanta pensando que va a hacer un buen trabajo sale de casa con espíritu optimista. Y por eso, cuando le preguntan: "¿Qué, a trabajar como siempre?", contesta: "No, ¡a trabajar como nunca!"(...) Y eso no depende de nuestro puesto en la sociedad (...) ¿Os imagináis una sociedad en la que cuarenta millones de personas se empeñasen en hacer las cosas bien, en empujar, en arrastrar, en sacar el país adelante?"

Me parece bueno. Muy bueno.

viernes, julio 03, 2009

Cuestión de detalle

Hoy en la oficina me han hecho un comentario que me ha gustado. El caso es que una persona me ha pedido si la podía ayudar con una aplicación informática y cuando estaba explicándole cuáles eran los pasos que tenía que seguir, al ver que nos encallábamos en un punto, le he dicho: "no sé si me has entendido..." y tras sortear ese escollo, ya sin dudas, me ha dicho: "por cierto, es mejor decir no sé si me explicado que no sé si me has entendido". Me ha parecido una buena observación: en el trabajo, como en la vida, es importante la empatía, que se forja a base de detalles, algunos tan nimios como esa alteración de la frase. Todo lo que haga la vida más agradable a los demás es bienvenido.

sábado, febrero 07, 2009

Aprender a escuchar

Hace algún tiempo, años quizá, estuve hojeando algunas revistas de la IESE Business School y me interesó especialmente -aunque en aquel momento no lo leí- un artículo del Prof. José María Rodríguez Porras titulado "Aprendiendo a escuchar". Estas últimas semanas ha vuelto a mi memoria aquel artículo y hoy lo he leído. En el escrito, hay un cuadro sinóptico que hace que uno -yo al menos-, a medida que lo va leyendo, se dé cuenta de que tiene que aprender a escuchar mejor. Ahí va:

Escuchar es
• Callarse
• Mirar a los ojos
• Estar atento a lo que dice y a lo que siente el interlocutor
• Dar tiempo y ser paciente
• Parafrasear lo que dice el interlocutor, para estar seguro de haber entendido

Escuchar no es
• Emitir juicios, ni discutir
• Interrumpir o completar frases
• Asumir que sabe lo que va a decir el interlocutor... y adelantarse a decirlo
• Distraerse haciendo otras cosas al mismo tiempo
• Dar soluciones, en vez de dar por supuesto que el otro es capaz de encontrar la suya

jueves, junio 26, 2008

centros intergeneracionales

Parece que en América está triunfando. Se trata de centros educativos que cuentan con educadores de la tercera edad. ¿Qué hacemos -que se entienda mi pregunta- con los abuelos? Que enseñen a los pequeños. Me parece una idea colosal. He tenido la suerte, gran suerte lo considero, de criarme con mis abuelos, los vecinos del piso de abajo. Transmiten, incluso con la mirada, infinidad de riquezas. Son los que aportan sabiduría popular, los que han luchado toda la vida y ahí están, los que tienen una sensibilidad especial. A un abuelo le duele más que al propio nieto su herida, le apasiona su crecimiento, sus juegos. En fin, me parece una idea excelente. Desde el blog, un recuerdo para los abuelos del mundo, y para los míos.

sábado, junio 21, 2008

Buenos días, buenas tardes, buenas noches...

No sé si recordarás el vecino de Truman en la película El show de Truman. Era el receptor de semejante saludo. No hay que pasarse, pero no podemos olvidar que lo que aprendimos de pequeños no está pasado de moda, y no son puros formalismos. Hay que saludar, enérgicamente si hace falta. Hay que dar las gracias y pedir perdón cuando haga falta. Hay que llamar a la puerta antes de entrar en un sitio, y en el teléfono, preguntar si el otro está ocupado. Hay que levantarse al presentarse. Hay muchas cosas que no están porque sí. Y te vas dando cuenta de que la educación no está reñida con la confianza, sino que la sostiene. Y que la naturalidad, mal entendida, nada tiene que ver con la personalidad, con la modernidad, con la confianza. Y alguno preguntará "¿Qué es eso de que 'hay que'?", y prohibido prohibir y no sé cuantas frases más de manual. Le diría: hacer la vida agradable a los demás es posible, y la eduación ayuda a eso.

domingo, junio 08, 2008

Enseñar...

Es que estos chicos que suben... no saben hacer nada, ni coger una escoba... Algo parecido hablaban el otro día en la calle un matrimonio. Y parece que lo decían de su(s) hijo(s). Me quedé bastante sorprendido... ¿Desde cuándo la gente nace aprendida? De pequeños, al menos en mi casa, nuestros padres nos enseñaron a ayudar, a recoger y a poner la mesa, a hacer la cama, a barrer, a tener las cosas ordenadas, a tener un horario, a superarnos en el día a día. Parece que eso ya no es labor de los padres... ¿Pues de quién va a ser? El colegio es un soporte a la formación de los niños y de las niñas, pero no es lo único. En casa hay que seguir exigiendo. Si no, no sé de qué nos extrañamos.