Abraham Lincoln (nacido en 1809) asumió la presidencia de Estados Unidos en 1861, a los 52 años. Lo asesinaron al cabo de cuatro años, tras acabar la guerra. Antes de eso, su vida estuvo marcada por numerosos fracasos y reveses en lo personal, empresarial y político, lo que se ha convertido en un ejemplo clásico de perseverancia.
Antes de 1860, en 1831 perdió su empleo. En 1832, fue derrotado en su primera candidatura en el estado de Illinois, en 1833 su nuevo negocio quebró y quedó endeudado por años (pagó las deudas lentamente). En 1835 murió su prometida Ann Rutledge (un golpe emocional profundo). En 1836 sufrió un grave episodio de depresión y algunos amigos temieron por su vida.
En 1838 fue derrotado al intentar ser elegido presidente de la Cámara de Illinois. En 1843 fue derrotado en la nominación para el Congreso de EEUU por el Partido Whig. En 1848 perdió la renominación para su propio escaño en el Congreso (después de haber sido elegido en 1846). En 1849 fue rechazado para un puesto como comisionado de tierras (Land Officer) en el gobierno federal. En 1854 fue derrotado en su candidatura al Senado de EEUU. En 1856 fue derrotado en la nominación para vicepresidente en la convención republicana. En 1858 fue derrotado nuevamente para el Senado de EEUU. A eso se suman otros reveses, como la pérdida de su madre a los 9 años (1818), o el desalojo del hogar de su familia en varias ocasiones por deudas. O el fracaso como granjero. O los problemas de salud mental recurrentes .
Lincoln no se rindió pese a los golpes: cada fracaso lo fortaleció, le dio experiencia y lo preparó para liderar en la crisis más grave de EEUU, su guerra civil. Así lo decía él mismo: "mi gran preocupación no es fallar, sino no levantarme cada vez que fallo". Como contaba aquí, los humanos somos antifrágiles: crecemos y mejoramos con el riesgo, los reveses, los fracasos (y empeoramos cuando todo es fácil).
Cuando llegó a la presidencia, Lincoln cambió el mundo, principalmente por tres razones fundamentales, que transformaron no solo a Estados Unidos, sino que influyeron en la idea de libertad, democracia y derechos humanos en todo el planeta.
Preservó la Unión y evitó la fragmentación de Estados Unidos. Cuando varios estados del sur se separaron para formar la Confederación (principalmente por defender la esclavitud), él se negó a aceptar la secesión. Su victoria aseguró que Estados Unidos siguiera siendo una nación indivisible. Esto fortaleció enormemente al país que luego se convertiría en la superpotencia que es, con enormes repercusiones geopolíticas mundiales.
Abolió la esclavitud en Estados Unidos. Aunque inicialmente su prioridad era preservar la Unión, emitió la Proclamación de Emancipación el 1 de enero de 1863, que declaró libres a millones de esclavos en el sur. Esto cambió el carácter de la guerra: pasó de ser una lucha por la unión a una por la libertad. Su liderazgo impulsó la Decimotercera Enmienda (ratificada en 1865), que prohibió la esclavitud en todo el territorio estadounidense de forma definitiva. La esclavitud era una institución aceptada en gran parte del mundo; su fin en la nación más poderosa aceleró el movimiento abolicionista global.
Redefinió la democracia moderna con ideas universales. En su famoso Discurso de Gettysburg (1863), Lincoln resumió los ideales fundacionales de Estados Unidos con la frase: "que este gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la tierra". También enfatizó la igualdad ("todos los hombres son creados iguales") y la libertad como principios universales. Estas palabras se convirtieron en un símbolo mundial de democracia, inspirando movimientos por los derechos civiles, la descolonización, la igualdad racial y la democracia en muchos países durante los siglos XIX, XX y XXI.
En resumen, Lincoln no solo salvó a un país de la desintegración y acabó con la esclavitud en una de las naciones más influyentes del mundo, sino que también dejó un legado de ideas que trascendieron fronteras y siguen siendo citadas hoy en día como inspiración global. Es considerado como uno de los líderes que más cambió el rumbo de la historia moderna, comparable en impacto a figuras como Washington. Su asesinato en 1865, justo al acabar la guerra, lo convirtió además en un mártir de esas causas.
El líder que fue Lincoln, el líder que tanto influyó en el mundo, no surgió de la nada. De la noche a la mañana. Apareció tras mucho esfuerzo, fracaso y perseverancia. Es un buen ejemplo de tenacidad.

1 comentario:
Totalmente de acuerdo.Muy bien.
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